Estoy en contra de la realidad. Eso decía Pepe Rubio allá por el año 79 de nuestra era, bueno es otro siglo diréis, sí, pero hay cosas que pueden morir cien veces y estar siempre vivas. Ajoblanco. Ayer en Madrid comenzó la exposición que nos recuerda que hubo otros pensadores atrevidos, que se construía con humor y con ideas, en una libertad de expresión sin límites y sin autocensura, que es la peor.

Allí estuvimos, ante las portadas y los textos de la revista masajeándonos la historia. Una muestra de abrir mucho la boca y los ojos, una locura que ya picaba y que ahora sería un imposible económico y literario. Un pasado próximo de proposiciones y pensamientos, (véase el delirio de mapa de una posible nación celta), un manifiesto para dinamitar conciencias dormidas entre Artaud y Lampedusa, porque al final todo cambia para que todo siga igual.

Yo, que estoy a favor de la realidad, aunque pese a diario, volveré, porque lo culto es no olvidar, y a la vez aprender a renovarse, jugando la partida sin nostalgia.


											

Leave a comment