Civilización

 

          Un mercadillo en el Sur, un hombre venido de más al Sur recoge baratijas. Ha cruzado un mar, ha arriesgado su vida, ha dejado a su familia, su comunidad y sus costumbres por la promesa del bienestar. Es uno más, el protagonista de cualquier noticia del telediario, acurrucado de frío en plástico térmico; uno de esos que venden en el suelo mercadería falsa, que abulta el ego del occidente sin dudas. Ahora, a pleno sol, recoge por algunos euros, lo que los niños blancos ya no quieren. Con un cuidado reverente, toma en sus manos de hombre adulto, lo que nunca tuvo, con miedo a que se rompa la oportunidad de comer hoy.

        Esos pequeños juguetes, repletos de grandes historias nos sobrevivirán, y en una arqueología futura, serán estudiados como los restos de una sociedad de desperdicio. La felicidad infantil e inocente se ha convertido en olvido, en una pura metáfora triste, como ese hombre venido de un continente que a nadie le importa, entre los restos de una civilización, que llena de claroscuros y muestras de locura, apuntala teorías de consumo de segunda mano. Su humildad, su necesidad, desgarra. No puedo fotografiar sus ojos, respeto su valor, su pobreza llena de elegancia.

       Poco importa la fuerza estética, el contraste de sus manos, los colores chillones, la sombra oscura. Detrás, o mejor dicho, delante, está la cruel paradoja , y esos trozos de plástico que brillan, relucen también de abandono, de nostalgia de algo perdido, algo roto dentro de nuestro mundo.

 

 

Baratilllo 0

 

Baratilllo 1

 

Baratilllo 2

 

Baratilllo 3